NACIONALETAS Y NACIONALITOS, los de las patrias pequeñitas
¿Por qué vuestras mentiras valen más que la verdad? Probablemente sean embustes tan disfrazados de carnaval, que la han dejado exangüe.

Algo de Historia

IX  

LOS DOGMAS DE LOS NACIONALITOS 

Ya se han identificado1 los nacionalitos en los siguientes términos: «(…) un conjunto de coartadas políticas, sociales, económicas, históricas, territoriales, demográficas, culturales, etc.; alguna cierta, otras retorcidas y manipuladas, y un gran número falsas.

»Estas coartadas, elevadas a la categoría de dogmas, se deben difundir, extender y adulterar, cuanto sea necesario (...)».

Algunas de las ficciones que más les entusiasman no dejan de ser meros amaños, por muy revestidas de dogmas que estén. Fácil es desmontarlas. Otra cosa es su eficacia.

Estas páginas solo pueden servir para hacer el recordatorio de que sobre todo esto se ha escrito de forma abundante y con rigurosidad. Los autores, la mayoría de ellos especialistas en alguno de esos campos, han tratado con sus argumentos y demostraciones de acabar con esas coartadas y ficciones.

El resultado no ha sido muy prometedor, porque el ruido ensordecedor y la luz cegadora de esos subterfugios han podido bastante más. Parece que se han cumplido, de forma inexorable, dos leyes estrechamente asociadas a la creación de las falsedades:

La primera se refiere a que si las razones, los hechos y los datos llevan la contraria a los dogmas (invenciones), estos siguen siendo ciertos y lo otro son equivocaciones.

Para explicar la segunda vamos a recurrir a un personaje famoso de la comedia.

«Perdonen que no me levante», es el epitafio (inexistente) que, según una creencia bastante extendida, figura en la tumba de Groucho Marx. Solo hay que aplicar una famosa máxima: la de la mentira mil veces repetida.

1V. págs. 49 y 50, § 2 y 3

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